LA COLECCIÓN DE ARTE DE PEP COLOMER

Jordi Falgàs

 

Dando un solo vistazo a las más de cincuenta pinturas y dibujos que pertenecían a Pep Colomer es fácil darse cuenta de que la mayoría acabaron en sus manos como resultado de la amistad que tenía con otros artistas; por lo tanto, seguramente fueron fruto de intercambios u obsequios, y por ese motivo algunas obras llevan una dedicatoria de su autor. Éstos son los casos de grandes amigos suyos, pintores de Girona o Barcelona, tanto de su misma generación como más jóvenes que él, por ejemplo Enric Ansesa, Jaume Faixó, Enric Marquès, Pera Planells, Roca Delpech y Torras Bachs. Con todos ellos había coincidido en exposiciones colectivas y en otros proyectos, como el Cercle Artístic y ANSIBA.

Una atención especial merece el conjunto de obras de Frederic Lloveras, con quien estuvo unido por una larga y profunda amistad desde la época de la República hasta su muerte; por eso hay acuarelas, óleos y dibujos fechados entre 1941 y 1977, de entre los que  destacan retratos de Colomer y de su esposa, Carme. Colomer admiraba la obra de Lloveras, y no es de extrañar que en su legado también se conserven catálogos, fotografías y otros documentos relacionados con la trayectoria artística de su amigo, además de una interesante correspondencia.

Entre 1988 y 1990, Colomer también adquirió algunas obras de arte.[1] A pesar de la variedad de técnicas y tendencias, lo que sorprende es el interés de Colomer por el informalismo y por autores que se acercaban a la abstracción sin abandonar del todo las referencias figurativas. Son pinturas y grabados de artistas catalanes o extranjeros residentes en Cataluña que había visto expuestos en alguna de las galerías de arte que había entonces en Girona. Es el caso de las obras de Tàpies, Clavé, Jim Bird, Beulas, Koyama y Dai-Bih-in.

Pep Colomer no era un coleccionista, pero esta pequeña y ecléctica colección de arte demuestra su interés por los lenguajes contemporáneos. Aquí la publicamos por primera vez, y tengo que admitir que la información es precaria, porque esta parte del legado sólo ha sido catalogada de modo parcial y aún no se ha estudiado a fondo. Sin embargo, vale la pena dar a conocer estas obras porque también nos ayudan a entender quién fue Colomer y cuáles eran sus intereses artísticos. El conjunto es lo bastante destacado y ofrece un pequeño pero selecto panorama de la pintura catalana de la segunda mitad del siglo xx.



[1]  Véase  la documentación de la galería Sebastià Jané y de la galería Caramany, Fondo Colomer, Fundación Colomer-Sanz, en depósito en el Museu d’Art de Girona, núm. reg. 555-561.